Cada año, el 7 de diciembre, Colombia se llena de Velitas que transforman calles y jardines en un escenario cálido, una de las celebraciones más simbólicas del país.
Este día representa el inicio oficial de la temporada navideña, un momento donde la esperanza, la unión y la gratitud se encienden junto con cada llama.
¿Por qué se celebra el Día de las Velitas en Colombia?
El 8 de diciembre, la Iglesia Católica conmemora la Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, y desde mediados del siglo XIX el Papa Pío IX invitó a los fieles a encender velas como símbolo de pureza y devoción.
En Colombia, este evento fue adoptado y con el tiempo es costumbre encenderlas en la noche del 7 de diciembre, convirtiéndose en un acto simbólico para pedir protección, agradecer y honrar los buenos deseos para el año que comienza a cerrarse.
La tradición y magia en cada hogar
Cada familia vive este día a su manera:
- Hay personas que decoran las aceras con figuras hechas de velas de colores.
- Otros colocan faroles artesanales.
- En algunos hogares se encienden velas por cada miembro de la familia, representando protección y buenos deseos.
Las calles se llenan de conversaciones, risas, villancicos y el aroma característico de buñuelos y natilla. Es una noche donde el país entero parece sincronizar un mismo latido.
Ambos comparten un lenguaje simbólico muy cercano: el brillo que perdura.
Una noche para agradecer y brillar
El Día de las Velitas nos invita a reflexionar, a agradecer y a iluminar nuestro propio camino. En un mundo lleno de movimiento y cambios, esta tradición nos recuerda lo esencial: estar en familia, mantener viva la esperanza y honrar las pequeñas luces que nos han acompañado a lo largo del año.
Y así como esas velitas iluminan la noche, las joyas de oro de 18 quilates iluminan momentos que atesoramos para siempre. Porque la verdadera belleza del brillo está en lo que representa: amor, unión y memoria.
